La Argentina en clave de futuro. Acerca de la constitución del Grupo San Martín

El valor del bien común en el marco del Bicentenario de la Independencia Patria

La política es vocación de servicio y como tal supone un llamado a aportar convicciones, sueños e ideas que le den identidad al presente y a lo que legamos a nuestros hijos. Nuestra responsabilidad en la conducción del Estado debe ensamblarse con las mejores prácticas y experiencias de políticas públicas, para tener una mirada pasible de ser sostenida en el tiempo. Hoy se nos presenta la oportunidad de canalizar todas las energías de los argentinos para dar continuidad al Proyecto Nacional y de esa forma poner en valor todas nuestras capacidades como pueblo.

Como generación, recibimos un país que tenía quebrada su identidad, un país sin ilusión. Habíamos perdido lo más sagrado que puede perder un pueblo: la capacidad de decisión para lograr que las cosas cambien.

Esto dejó de ser así a partir de la contribución patriótica que hizo Néstor Kirchner y a través del liderazgo de nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Nos queda como desafío cambiar las cosas que todavía nos duelen. Este proyecto político no va a detenerse y debe recrear sus desafíos permanentemente.

Tenemos la obligación de pensar la encrucijada política desde el lugar que nos corresponde. Y como ser dirigente es, entre otras cosas, poder anticiparse a los tiempos que vienen, es necesario que nos demos los espacios para construir una mirada de largo alcance. Nos une la certeza de que el tiempo es superior al espacio. Nuestro deber es tener una mirada en perspectiva para una gestión política que cobra un sentido en el presente, porque mira hacia el futuro.

Debemos buscar la unidad en la visión de Patria, en la visión del legado que le dejaremos a las nuevas generaciones. Esa unidad estará dada por la certeza de la dirección que elegimos como país y la conducción de nuestra Presidenta.

En este sentido, debemos asumir los conflictos y resolver las tensiones guiados por el bien común, construyendo una Patria con mayor justicia social.

Consideramos que la contribución al debate político que se avecina en los próximos años debe tener la mirada puesta en el tiempo y en la unidad, definida ésta por un proyecto de país más justo, que supere definitivamente los planteos cotidianos de una política mediatizada que nos empuja a discutir los titulares del día y nos distrae con la superficialidad y la inmediatez.

Es importante y ordenador instalar objetivos de largo alcance. Porque el futuro se construye cuando hay miradas estratégicas y porque nos sentimos parte de un proceso de ampliación de derechos e igualdad que debe profundizarse aún más.

Para realizar esto contamos con lo más importante: un pueblo dispuesto a defender las transformaciones que se dieron en la Argentina y a avanzar con aquellas que nos hacen falta para alcanzar una sociedad más justa. El 9 de julio del 2016 tiene que encontrarnos a los argentinos definiendo los próximos cien años. Y esos sueños los construimos nosotros desde el Estado pensando en el bien común, o los construirán los intereses individuales y las facciones que tanto daño le han hecho a nuestro país.

En esta línea, pensar la Argentina de las próximas décadas implica evitar caer en ese determinismo histórico que nos lleva suponer que luego de un período de grandes conquistas sociales inevitablemente sobreviene, como un péndulo, otra larga noche neoliberal. Para ello es preciso ir a la conquista de nuevos sueños, ilusionar viejas frustraciones y ser el cambio permanente en la interpretación de las expectativas populares.

Bajo estas premisas es que nos hemos dado este espacio de debate y discusión que hemos denominado Grupo San Martín y que pretende realizar aportes para el Bicentenario de la Independencia Patria.

En cuanto a los miembros del Grupo, debo destacar la experiencia y el compromiso. Cada una de las personalidades que nos acompañan en estas reflexiones aportó actitudes, pensamientos, propuestas, que en la diversidad de miradas y opiniones sirven para construir una Argentina más justa. Este espacio es la renovación de nuestra vocación por la política y creo que el proyecto nacional amerita que honremos la mirada, no solamente desde la práctica individual, sino también desde las ideas y desde la construcción colectiva.

En cuanto a los miembros del Grupo, debo destacar la experiencia y el compromiso. Cada una de las personalidades que nos acompañan en estas reflexiones aportó actitudes, pensamientos, propuestas, que en la diversidad de miradas y opiniones sirven para construir una Argentina más justa. Este espacio es la renovación de nuestra vocación por la política y creo que el proyecto nacional amerita que honremos la mirada, no solamente desde la práctica individual, sino también desde las ideas y desde la construcción colectiva.

El presente es absolutamente esperanzador porque ya no lo decide nadie desde afuera. Se trata de una oportunidad extraordinaria, y estas reflexiones pueden ayudarnos a descifrar las coordenadas de la carta de navegación para los próximos años. No creo en los modelos, los modelos son cerrados y estáticos. Creo en este proyecto político en el que nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner todos los días nos sorprende con un nuevo desafío. ¿Por qué? Porque un proyecto como este tiene un origen pero también tiene una finalidad y objetivos bien claros: la igualdad, la promoción de los derechos humanos, la construcción de justicia social en el sentido más amplio y la reafirmación soberana de ser artífices de nuestro destino nacional.

Dr. Julián Domínguez

Reflexiones con un pueblo que camina construyendo su destino nacional